lunes, 23 de julio de 2012

¿Qué nos está pasando?



En mis visitas, día a día, a los clientes casi nunca hay tiempo de hablar más allá de la publicidad, pero a mi modo de ver es necesario situarla en el contexto económico en que nos encontramos y ver cómo ésta puede ayudarnos. Mi intención es dar algo de luz e ir más allá al comprensible reflejo emocional de eliminar esta partida de inversión, porque hacer publicidad de nuestra empresa es la mejor inversión que en estos momentos podemos hacer, es invertir en nuestra marca que es la única que nos sacará adelante porque, dejando al lado cuestiones del azar, una Pyme siempre ha sido el origen de un patrimonio familiar como he podido observar en mis años en el sector financiero.  

Para entender que nos está pasando hemos de acudir al ciclo económico. Nuestra sociedad es capitalista, esto quiere decir que el capital es la base de nuestro sistema y el que mueve el ciclo económico. Un ciclo económico se compone de 4 fases:
1.- Auge. 2.- Desaceleración o Recesión. 3.- Depresión. 4.- Recuperación.


En las fases de auge (dominio de la euforia) en las que “todo vale” se cometen abusos, tanto por parte del crédito como por parte de la inversión y ello genera un crecimiento económico ficticio por encima del crecimiento económico real. De cómo hayan sido de grandes estos abusos así será la burbuja creada. Ésta acabará pinchando y eliminando la economía ficticia pero también parte de la economía real.

Es entonces (dominio del miedo) cuando gracias al ahorro, al esfuerzo, al trabajo y a la inversión prudente, se forman las bases de la siguiente fase alcista. Esto es así y seguirá siéndolo porque la condición humana no cambia:

1- Burbuja Holandesa de los Tulipanes de 1636.
2- Burbuja Británica de la Compañía de los Mares del Sur en 1720.
3- Burbuja Francesa de la Compañía del Mississippi en 1720.
4- EEUU el Crack de 1929 y la Gran Depresión.
5- Burbuja Inmobiliaria y de acciones japonesa en la década de los 80.
6- EEUU Burbuja Tecnológica del NASDAQ en el año 2000.
7- Burbuja Inmobiliaria en España (también la ha habido en Irlanda, Inglaterra y EEUU).

Se ha llegado a decir que los ciclos económicos ya no existían, que gracias a una política monetaria muy expansiva: crédito masivo, bajos tipos de interés y una gran cantidad de capital en circulación, podíamos eliminar las fases correctivas del ciclo. Hemos visto que no, que lo que hemos conseguido ha sido retrasarlas para que se den todas a la vez. 

La irracionalidad en las inversiones, los sofisticados productos derivados, la conversión de deuda en inversión, la desviación del crédito de la economía productiva a la economía especulativa, fondos de inversión apalancándose comprando deuda a crédito, etc... hasta que el crédito se colapsó afectando a la producción industrial, al comercio, a la inversión, provocando la ejecución de créditos, las exigencias de garantías y una espiral de ventas masivas.
En vez de ser asumidos los errores de inversión por parte de los accionistas, en forma de pérdidas y quiebras, éstos han sido asumidos por los contribuyentes al tener que recapitalizar la banca con dinero público provocando una crisis de deuda soberana (deuda de país). Los bancos también captaron dinero privado del contribuyente (Preferentes, Convertibles, Cuotas Participativas, Ampliaciones de Capital) así que ahí tenemos una gran vía de agua.

Mientras que Irlanda, Inglaterra y EEUU en sus respectivas burbujas inmobiliarias optaron por una vía rápida de ajuste de los precios inmobiliarios y de los desfases patrimoniales de los bancos, en España estamos reproduciendo el lento ajuste de Japón. Hay analistas que han calculado 8-12 años de ajuste inmobiliario y llevamos 5.

Al final van a ser otros los que nos van a obligar a liquidar los bancos que han gestionado mal nuestro dinero, que han funcionado con un excesivo apalancamiento (funcionar por una gran cantidad de dinero teniendo realmente una pequeña porción del mismo) y además van a apartar a los políticos de los bancos para que no los usen en beneficio propio (ejemplo de las cajas de ahorro).

Todo eso sería bueno, haría volver a fluir el dinero hacia las personas, empresas y negocios sanos, que aunque parezca mentira de haberlos… haylos, lo veo cada día en mis visitas a clientes de publicidad.